Dudo, luego pienso. Pienso, luego existo
Marcela Carmona González. 19 años. Sonorense amante de la literatura y del café. Bienvenidos sean.
domingo, 3 de noviembre de 2013
domingo, 27 de octubre de 2013
domingo, 20 de octubre de 2013
domingo, 13 de octubre de 2013
Apoyo al suicida
El suicida más que un cobarde debería considerarse una persona inteligente, valiente, libre y que sabe lo que quiere, pues el quitarse la vida no sólo requiere aprender cómo hacerle el nudo a la cuerda que se va amarrar al cuello.
Antes que nada ha pensado mucho la situación; no sólo es un simple acto impulsivo. Se considera la opción de seguir viviendo y se compara la situación actual con la muerte.
No se nace con un manual que nos diga cómo vivir, aunque a partir de los consejos y la experiencia de los mayores sabemos cómo reaccionar ante ciertas situaciones; tenemos la teoría mas no la práctica. Sin embargo nadie ha vuelto del óbito para avisar cómo es o qué hizo para sobrellevarlo. El suicida es valiente pues ha superado el temor a lo desconocido. Nadie sabe qué pasa después de morir y sin embargo éste se despide tranquilo de la vida como si nada pasara a pesar de que la iglesia le promete el infierno considerándolo un terrible pecador y la sociedad se avergüenza y lo vuelve tabú.
Con el tiempo hemos desarrollado la capacidad de tomar decisiones propias, pues nuestra vida nos pertenece sólo a nosotros. El individuo que se quita la vida es fiel a su pensamiento, pues él mismo ha decidido que si su existencia no le es satisfactoria, lo mejor es morir y no esperar años y años por la muerte mientras se siente miserable y vacío.
Suicidarse no es para tontos ni para cobardes; en la historia grandes personajes como Horacio Quiroga, Ernest Hemingway, Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik, Vincent Van Gogh, etc. han tomado sus vidas y no por eso lo que hicieron es menos valioso. Es irónico que durante nuestra vida nos inculquen a tomar la iniciativa en todo lo que hacemos y sin embargo cuando se trata de la muerte, no las retiran abruptamente.
Elegir cuándo y cómo morir debería ser admirado, respetado y apoyado por la sociedad, pues a fin de cuentas todos terminaremos igual.
Los mitos del sordo
La sociedad está conformada por individuos con estilos de vida heterogéneos entre los cuales se encuentran los sordos. Sin embargo, aunque se encuentran entre nosotros se ignora su cultura y con frecuencia son objeto de burlas y discriminación; es por eso que me he dado a la tarea de elaborar un documento para desmentir los más comunes prejuicios que se tienen acerca de ellos.
¿Quién no los ha llamado alguna vez “sordomudos”? lo cierto es que la palabra correcta es sordo, ya que “sordomudo” es considerado discriminación pues hace referencia a que no pueden hablar, lo cual es mentira; son capaces de articular sonidos, el problema reside en que nunca han escuchado y por lo tanto, no han podido desarrollar el habla como todos los demás, aunque existen sordos que con el tiempo aprendieron a pronunciar el español, pero no tan claro como un oyente.
Las personas que no escuchan no están enfermas, simplemente es una condición; algunos nacen con ella y otros la adquieren en alguna etapa de su vida. Esto quiere decir que pueden realizar cualquier actividad como jugar beisbol, bailar, contar chistes, manejar, etc.
Otro error común en el trato hacia estas personas es pensar que son retrasados o referirse a ellos como tales. No hay nada malo con su proceso de aprendizaje y son tan inteligentes como cualquier otra persona. La única diferencia entre un oyente y un sordo en cuanto a aprendizaje es que este último es visual, mientras que al primero la información le llega por los oídos.
El idioma oficial de los sordos en México es el Lenguaje de Señas Mexicano (LSM). Contrario a lo que se cree, aprender el alfabeto en señas para deletrear palabras no quiere decir que ya se hable lenguaje de señas, a esto se le llama español signado. La lengua de señas no es español, posee una estructura como cualquier otro idioma y está compuesto por diferentes gestos tanto faciales como manuales. Este lenguaje es particular; cada país posee uno propio. En Estados Unidos, por ejemplo, el idioma oficial es American Sign Language (ASL) o Lengua de Señas Americana.
La supertición y Dios
B. F. Skinner, un famoso psicólogo y filósofo realizó un experimento el cual consistía en tomar algunas palomas, meterlas en una caja que contenía un agujero el cual suministraba comida cada 12 o 15 segundos independientemente de la conducta de los animales. Al poco tiempo notó que tras cierto número de ensayos, las palomas mostraban conductas repetitivas, pues asociaron los movimientos que hacían con la comida que salía del agujero. Skinner llamó a esto superstición.
¿No les parece familiar este experimento? La mayoría de las personas han evitado alguna vez pasar por debajo de una escalera, andar por enfrente de un gato negro, persignarse cuando ven alguna figura religiosa, etc. Todas estas situaciones son mera superstición. El hecho de que nos pase algo malo o bueno después de vivir estas experiencias no tiene nada que ver con que las hayamos vivido, simplemente son coincidencias.
Partiendo de lo anterior me atrevo a decir que entonces Dios no tiene sentido. ¿Alguna vez lo han visto? A diario se le reza y se le atribuyen milagros pero nadie nos garantiza que se trata de él. Nadie puede probar su existencia. Se dice que es un ser perfecto y sólo hace cosas perfectas, sin embargo nosotros no somos perfectos, entonces es claro que Dios no nos ha creado. Además, ¿quién creó a Dios? obviamente no puede ser eterno, todo tiene un comienzo y un final.
El hombre ha creado a este ser divino para resolver aquellas preguntas sin respuesta e inventó religiones para controlar a los demás, les prometió el cielo y el infierno para lograr que se comporten bien cuando en realidad no es necesario creer en un ser superior para hacer lo correcto. Dios es un simple acto de superstición.
Imposible leer un libro sin conocer al autor
Esa soy yo. Marcela Carmona. Estudiante de Literaturas Hispánicas en la Universidad de Sonora.
Qué me gusta: Literatura, pasear en bicicleta por las tardes, bailar, escribir (a veces), escuchar música, tomar café, zapatillas♥, ver películas, Breaking Bad, coser y muchas otras cosas que no recuerdo en este momento.
Qué no me gusta: La gente intolerante, irrespetuosa, la monotonía, yo, las interrupciones, la gente que no es seria, los que no tienen metas, la impuntualidad; bueno, yo odio muchas cosas.
Qué me gusta: Literatura, pasear en bicicleta por las tardes, bailar, escribir (a veces), escuchar música, tomar café, zapatillas♥, ver películas, Breaking Bad, coser y muchas otras cosas que no recuerdo en este momento.
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